|
Autor: Lic. Mariana Rocha Olivares
Sucede
que en muchas ocasiones, nuestra querida mascota puede convertirse en
un animal ruidoso y molesto sin aparente razón alguna. Lo que en
realidad sucede, es que lo seres humanos no comprendemos de inmediato
la gran cantidad de razones por las cuales un perro ladra
constantemente. El ladrido es la manera en que nuestros compañeros se
comunican tanto con los miembros de su especie, como con su dueño,
expresando estados de ánimo, sentimientos, o advirtiendo de algún
peligro o persona extraña. Siempre hay que tener en cuenta que los
perros son animales territoriales, y por lo tanto ellos tienden a
defender su espacio por medio de ladridos y gruñidos que los hacen ver
más feroces ante su “agresor”.
“No me dejes solo, por
favor” , “Cuidado, peligro”, “Alguien se acerca a la casa”, “Ahí viene
el intruso”, son algunos de los mensajes que contienen esos
persistentes y ensordecedores ladridos. Por esta razón debemos entender
antes que nada, que nuestro perro no intenta hacernos desesperar y
enojar con su único medio de comunicación, ya que él sólo desea
disfrutar de nuestra compañía, ofreciéndonos todo su amor y protección.
Sin
embargo, un perro que ladra demasiado e inoportunamente es uno de los
principales problemas a los que los propietarios deben enfrentarse, en
una situación que suele acabar con su paciencia, y sólo les deja la
aparente salida de los gritos, los castigos, y el uso de la fuerza;
prácticas inhumanas que pueden dañar a su mascota.
La
solución a este común problema se encuentra ni mas ni menos que en las
manos de cada persona, entendiendo el comportamiento de su perro y
descubriendo las causas que originan la mala conducta.
¡AQUÍ ESTOY!
Los
perros son animales que aprenden con rapidez, formando hábitos
encaminados a su beneficio, y con más razón si alguno de éstos
contribuye a llamar la atención de su dueño, ya sea de buena o de mala
gana; no importa como, “la atención es la atención”. Así se le hable
con delicadeza o se le grite con desesperación para que deje de ladrar,
lo importante para tu perro es que de una u otra forma estás
interactuando con él.
Si tu perro ladra para llamar
la atención, simplemente hay que enseñarle que sus acciones tendrán el
efecto contrario. Cuando estés ocupado o descansando, y tu amigo
comience a ladrar, ignóralo y dale la espalda alejándote de él. Cuando
se calle, aunque sea por un momento, acércate, pero sin verlo o
dirigirle la palabra; con el tiempo, aprenderá que los ladridos te
alejan, y que el permanecer en silencio te trae de vuelta. Cuando
guarde silencio por periodos de tiempo más largos, como de 30 seg. a 1
min. prémialo ya sea con caricias o con comida. Este proceso debe
repetirse diariamente hasta que la mala conducta haya desaparecido y el
perro haya entendido que si se calla, su amo le “hará caso”.
¡ME DA MIEDO ESTAR SOLO!
Tu
mascota también puede ladrar cuando se encuentra sola en casa; aburrida
y estresada por largos periodos de tiempo. Los perros son animales
sociales y la mayoría de las veces no pueden entender porqué los
miembros de su familia se van dejándolos completamente solos. Como
resultado, se dan los ladridos a causa del estrés, o simplemente por
aburrimiento.
El único remedio para este mal es
enseñarle a tu perro a tolerar la ausencia de sus dueños. Muchas
personas cometen el error de pasar todo el tiempo con sus mascotas
cuando se encuentran en casa, lo cual es contraproducente, ya que
cuando el dueño tiene que salir, el perro siente que ha sido
abandonado. Por esta razón es necesario que se intercalen periodos de
juego, con periodos de aislamiento, lo que le ayudará a tolerar la
soledad, sintiéndose más seguro cuando tú no estás en casa.
Otra
manera efectiva, es atar al perro a la pata de una mesa o una silla
mientras estás sentado o viendo la televisión, y darle juguetes para
masticar en los que pueda ocuparse. Progresivamente el “temeroso can”
se acostumbrará a esta situación, y será el momento de colocarlo en un
cuarto a parte o dentro de una jaula por cortos periodos de tiempo,
aumentando el plazo hasta que el perro ya no se sienta solo y esté
acostumbrado a quedarse en casa sin compañía alguna.
Es
muy importante nunca olvidar proveerlo de juguetes masticables para
evitar accidentes, ya que debemos ocuparlo en alguna actividad que le
divierta y le ayude a pasar el tiempo.
¡CUIDADO!
El
ladrido como alarma fue la principal razón por la cual los humanos
domesticaron a los perros, por eso, resulta irónico que esta razón
ahora se vea convertida en un problema social. Un animal que ladra en
presencia de intrusos puede ser muy útil en algunas ocasiones, pero si
los ladridos son persistentes y no cesan después de algunas cuantas
advertencias, se convierte en un verdadero problema.
Si
deseas enseñar a tu perro a ladrar solamente en el momento indicado,
primero debes armarte del equipo necesario: una persona que te ayude, y
un par de premios para recompensar al perro.
Sienta
al perro al pie de la puerta y da la orden de “habla” al mismo tiempo
en que la segunda persona, del lado opuesto, comienza a tocar la
puerta; en ese momento premia a tu mascota y dile “gracias” o “buen
perro”; quien se sorprenderá ya que está acostumbrado a que le gritan
cuando ladra. Ahora, mientras siguen tocando la puerta, dale la
siguiente orden: “callado” y pon frente a su nariz el delicioso premio
(un perro no puede olfatear y ladrar al mismo tiempo), después deben
dejar de tocar la puerta.
Poco a poco, la “alarma
canina” aprenderá de una forma divertida e interesante la relación
entre las órdenes y lo que queremos que haga, ya sea, avisar de la
presencia de un extraño, o quedarse callado.
¿QUÉ ERES, QUIÉN ERES, PORQUE ESTÁS AQUÍ?
Los
ladridos constantes en un patio o en un jardín suelen ser una de las
quejas más comunes entre los vecinos; Un perro que ladra con el mínimo
estímulo visual o auditivo del exterior; con cada persona o animal que
pasa frente a su territorio, no es precisamente “música para los oídos”.
Con
frecuencia, el perro que vive afuera, advertirá de los ruidos, personas
o animales que vea o escuche, lo cual puede resultar molesto tanto para
quienes pasan frente a la casa, como para quienes habitan alrededor de
ella. Dejar a un animal en el patio o en el jardín por mucho tiempo, lo
llevará a encontrar actividades que no precisamente son “apropiadas”
para nosotros, además de que se expone a una serie de peligros, como a
ser envenenado, robado, o a lastimarse con los plantas y alimañas que
habitan en el jardín.
La única solución es enseñarlo
a centrar su atención en juguetes masticables, tener más interacción
con él y mantenerlo dentro de la casa, aunque sea la mitad del tiempo
que suele estar en el exterior; en conjunto, los juguetes, y las
distintas actividades físicas y mentales que lleves a cabo con tu
perro, lo distraerán y le enseñarán cosas más divertidas que ladrar
constantemente.
|