|
Autor: Fernando Borcel
Comienza por entrenar a tu cachorro desde una edad temprana.
Si bien se puede enseñar a un perro viejo, lo que se aprende temprano
por lo general es aprendido más rápido y con más facilidad. Mas aún,
cuanto más viejo sea el perro, es posible que haya que deshacer más
malos hábitos aprendidos.
Castigos: jamás, bajo
ningún aspecto o motivo, entrenando o fuera del entrenamiento, le
impongas castigos físicos o psicológicos a tu perro. No lo golpees ni
con tu mano ni con cualquier elemento (periódico, por ejemplo). Tu
perro debe respetarte, no temerte! Si lo golpeas, estarás criando un
perro temeroso de ti. No premies a tu perro por conductas indeseables:
por ejemplo, no le des comida cuando te pide mientras tú estas
comiendo, ni tampoco lo empujes (él pensará que estás jugando, o sea,
una forma de premio). Tu perro no debe temerte, sino respetarte como su líder.
Premiar lo bueno, ignorar lo malo.
Tu perro - y especialmente si es aún cachorro - no sabe muchas veces
distinguir lo "bueno" de lo "malo", como tú lo harías. Es muy fácil
enseñarle. Si siempre lo regañas por lo que hace mal, él se sentirá
frustrado, pues nunca te complace nada de lo que haga. En su lugar,
prémialo por cualquier cosa que esté haciendo que a tí te parezca bien.
Olvídate de las órdenes y los comandos. Si tú estas viendo la
televisión y tu chuchín está sentado y tranquilo... "muy bien!" y dale
una recompensa. Si nunca le prestas mayor atención, el se conformará
con cualquier tipo de atención de tu parte, incluso la atención negativa, como lo son los regaños. Si está haciendo algo malo, dile "NO!" pero no digas su nombre cuando lo regañes. Cuando se detenga, felicítalo en el momento. No lo castigues ni lo aísles.
Entrena a tu perro suave y humanamente.
Y siempre que sea posible, utiliza métodos positivos y motivacionales.
Haz que las sesiones de entrenamiento sean entretenidas, para que todos
puedan disfrutar del proceso de aprendizaje.
Recompensas:
las recompensas deben ser eso: premios. Una croqueta no es un premio,
sino su comida habitual. Ejemplos de recompensa son: salchichas, jamón,
pollo cocido, queso, manzana, barritas de cereal, o cualquier otra cosa
que el perro adore. Las recompensas deben ser fraccionadas en un tamaño
pequeño, el equivalente a un chícharo. Lo importante es la cantidad de
recompensas recibidas, no el tamaño de las mismas. Las felicitaciones,
abrazos, y elogios, también son formas de recompensa, aunque éstas
deben ser “aprendidas” por los perros (el apreciar el afecto del humano
no es instintivo). Es bueno premiar con comida y elogiar / abrazar /
etc. Otra forma más de recompensa son los juegos (dar el juguete
favorito, por ejemplo)
Los perros aprenden rápido, pero fijan su aprendizaje a través de la repetición y la consistencia: haz siempre lo mismo, hazlo siempre igual.
No lo sobreprotejas ni premies el mal comportamiento.
Si tu perro se asusta de algo, y tu lo levantas, y lo abrazas, y le
dices con tu duce voz "bueno, chiquito, tranquilo...", estarás
premiando su miedo. Tu perro nunca tendrá la confianza necesaria en sí
mismo. Igualmente, si haces callar a tu perro mientras le ladra a una
persona o a otro perro con una actitud similar, tu perro está
recibiendo el mensaje equivocado, ya que él siente que lo estás
premiando por ser agresivo hacia la gente u otros perros.
Utiliza el nombre de tu perro en forma positiva,
evitando utilizarlo junto con regaños, advertencias, y menos aún,
castigos. Tu perro debería confiar que cuando se escucha su nombre,
sólo pueden suceder cosas buenas. Su nombre debe siempre ser una
palabra a la que él responda con entusiasmo, jamás con duda o con miedo.
Un perro es un perro.
Trata y educa a tu chihuahueño o a tu schnauzer toy de la misma manera
que lo harías si tuvieras un pastor alemán. Tienen la misma capacidad
para aprender, y ciertamente merecen la oportunidad de ser educados
apropiadamente.
Mens Sana In Corpore Sano. Cuida su
salud. Cómprale alimentos de calidad. Llévalo periódicamente al
veterinario, aunque no muestre signos de enfermedad. Practica la
prevención. Respeta su calendario de vacunación. Llévalo a ejercitar
todos los días, no sólo una vez a la semana. Ejercita tú con él.
Cómprale y ármale juguetes que incentiven su imaginación, para que no
convierta tus almohadones favoritos en sus juguetes favoritos.
Y sobre todo, considera que tu perro es un ser vivo que tiene sentimientos y te ama incondicionalmente. No traiciones su amor.
|