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Jugar con tu perro mantiene la mente del animal activa y resulta
divertido para ambos. Con la parte trasera levantada, las patas
delanteras estiradas sobre el suelo, la boca abierta, el rabo levantado
y coleando y quizás saltando de un lado a otro con fuertes ladridos,
nuestro perro nos está invitando a pasar un rato de diversión.
A través de los juegos puedes enriquecer y mejorar la calidad de vida
de tu can satisfaciendo su necesidad de formar parte de un grupo
social, su manada, y proporcionarle el estímulo físico y mental
necesario para su correcto desarrollo.
El cerebro del perro se desarrollará hasta 12 semanas después de su
nacimiento y los juegos son un estímulo necesario para este
crecimiento. Debe empezarse por los más sencillos para que aprenda
rápido y así se sienta recompensado; este premio puede ser un poco de
comida, una galleta, muchos elogios o simplemente darle la pelota que
tanto quiere.
Utiliza pelotas simples o con cuerdas, o bien huesos de cuero
especialmente diseñados para mascotas que pueden comerse sin que
signifiquen un riesgo para su salud. También es posible emplear
juguetes blandos o un Kong relleno con pienso o golosinas, un
instrumento que le atraerá por su olor y le dará la satisfacción de
cazar su propio alimento. Al cogerlo disfrutará lamiendo hasta el
último trocito y es un buen entretenimiento para perros de todas las
edades.
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